Nueva Zelanda: Milford Sound, soberbio kiwi

El día que terminamos el Kepler Track
dormimos en el camping en Te Anau donde nos dimos un festín para
celebrar el logro (buena excusa). Al día siguiente nos fuimos camino
Milford Sound por la carretera de la que dicen que es la mas bonita
de Nueva Zelanda e incluso del mundo. Salimos no muy temprano
aprovechando las facilidades del camping holiday park, ya que se paga
más que en un camping DOC hay que aprovecharlo al máximo. En el
iSite (centro de información) compramos un folleto donde te vienen
todas las caminatas que hay en la carretera que va a Milford Sound,
el folleto cuesta 2 dólares y viene muy bien, te salen todos los
tracks con el tiempo estimado que se tarda en hacerlos y una breve
explicación.

La primera parada en la carretera que
llega a Milford fue el lago Mistletoe, una caminata de 45
minutos por el bosque para llegar a un lago que personalmente me
pareció normalito, no recomiendo este track si no tienes mucho
tiempo. El track también era confuso porque de repente el track
terminaba en mitad de la carretera principal teniendo que volver por
esta para llegar al parking donde se encontraba nuestra furgoneta en
el principio del track, supongo que algo hicimos mal. Anyway,
seguimos nuestro camino pasando por
Te
Anau Downs
, una pequeña
población donde la gente para para coger barcos para dar vueltas por
los sounds de por aquí. El camino se va haciendo cada vez mas
bonito, teniendo unas vistas de ensueño. 

Paramos en un mirador donde
al fondo se ven montanas muy altas y con la hierba de suelo seca que
tiene un color amarillento hace de una vista aun mas especial. Al
poco de llegar nosotros a este mirador llegó un autobús lleno hasta
los topes que nos estropeó el momento. Tuvimos que salir corriendo
ya que así poco se podía disfrutar, ya nos avisaron de los
autobuses que llegan llenos de gente. La siguiente parada en este
camino fue en los
Mirror
Lakes
unos
lagitos pequeños donde se ve perfectamente el reflejo de las plantas
y de las montañas, una imagen preciosa que hipnotiza. Aquí llego el
mismo autobús que antes
,
esta
vez decidimos esperar a que terminaran y que nos adelantara, nosotros
de mientras comimos en nuestra furgoneta para hacer tiempo y que se
fueran mas adelante
.


El
día anterior habíamos recién terminado el
Kepler
pero no queríamos parar de ver paisajes, ya habíamos recuperado
fuerzas y aunque con algunas agujetas decidimos hacer un track
largo. Llegamos a la zona llamada
The
Divide,
un
parking desde donde salen algunos tracks, sobre todo donde empieza –
o acaba – otros de los Great Walks de Nueva Zelanda, el Routeburn
Track,
uno de los Grat Walks mas cortos por no decir el que más.
Hicimos una parte del Routeburn pero eso lo escribiré en el próximo
post donde hablaré más de este trozo que hicimos por aquí y el otro
que hicimos por la otra parte yendo desde
Glenorchy,
cerca de Queenstown. Esa noche dormiríamos en uno de los muchos
campings DOC que hay por toda esa carretera.

El
día siguiente no pintaba muy bien, amaneció todo cubierto por las
nubes y una lluvia muy fina. No queríamos estar metidos en la
furgoneta y con los chubasqueros era suficiente para taparse de esa
lluvia tan fina pero molesta, sobre todo para la cámara. Decidimos
hacer un track corto que nos llevaba a una catarata, este track esta
en una carretera de gravilla (Hollyford Road) que yendo hasta el
final se llega al inicio del Hollyford Track un track de varios días
(tramping); famoso aunque no llega a ser un Great Walk. El track que
hicimos se llama
Humboldt
Falls,

unos 30 minutos que te lleva a un mirador de donde se ve una catarata
muy alta pero que lleva poca agua, no nos impresionó mucho pero es
bonita, aunque había niebla y no se veía bien.

Después
de comer algo a eso de las 12 del medio día el tiempo empezó a
mejorar algo, al menos ya no llovía, era el momento de empezar el
track que nos habían recomendado tanto, el
Lake
Marian Track.

Se estima que tardas 3 horas en hacerlo ida y vuelta. Al principio
del track tras andar unos 15 minutos llegas a unas cataratas que nos
gustaron mucho más que las que habíamos visto esa misma mañana,
las Humboldt. Estas llevaban muchísima más agua y el color hielo era
impresionante, es increíble la fuerza que lleva el agua hacía abajo,
de donde sale tanta agua! El camino de lake Marian es diferente, no
es un camino normal sino un camino con muchos obstáculos como raíces,
piedras y plantas que están en el camino y que hace del
track
un
track
mucho más entretenido, lo peor es que era muy empinado y cansado. 

Hay partes que de verdad tenias que casi escalar o agarrarte bien a
las raices o donde pillara para no caerte hacía atrás. Al final ya
se te hace un poco largo, es mucho esfuerzo hasta llegar al final
pero una vez que llegamos hizo que olvidáramos todo el esfuerzo en
cuestión de milésimas, fue un
wow
que no se me olvidará fácilmente.

Al llegar se podía ver el lago
rodeado de niebla y de rocas por su orilla, hay que tener en cuenta
que el lago esta a una altura notable. Poco a poco se fue cubriendo
más de niebla hasta que no podíamos ver prácticamente nada pero se
sentía tanta paz y tranquilidad que nos quedamos tumbados en una
roca. Además, era extraño, pero ahí hacía mucho calor, era como
un micro-clima porque poco antes abajo estábamos con mucho frío. 

Metimos las piernas en el lago y Perrine hasta metió su cabeza para
refrescarnos, si hubiéramos tenido bañador nos habríamos metido a
nadar, estaba fría pero con el calor que hacía seguro que era muy
refrescante. Poco a poco se abrían las nubes y podíamos ver las
siluetas de las montañas, incluso un pico de una montaña nevada
donde las nubes hicieron un pequeño circulo para que lo pudiéramos
ver. Era precioso el paisaje con la niebla que se iba abriendo y
descubrir poco a poco lo que teníamos alrededor, un lugar muy bello,
posiblemente de lo que más me había gustado en lo que llevábamos en
Nueva Zelanda. Nos fuimos a andar por alrededor del lago donde el
color se iba haciendo mas colorido por el sol y nos subimos por rocas
muy altas para tener mejores vistas. Es muy extraño pensar como la
naturaleza ha creado un sitio así en alto entre montañas, parece
como inventado por el creador de un cuento. 

Disfrutamos de las vistas
durante más de dos horas, por desgracia ya teníamos que volver para
ir al camping para preparar cosas antes de que anocheciera. Un camino
de vuelta mas fluido que la subida por supuesto pero mas peligroso
para los tobillos por los obstáculos del camino, nada era plano.

Para dormir nos fuimos a un camping que hay en mitad de la Hollyford
Road, un camping que se autodenomina Hollyford como pueblo, tienen un
museo que no vimos, desconozco si fue un poblado antiguamente. El
camping está muy bien, las duchas tenían agua caliente mediante el
calor de la madera quemada, a la vieja usanza.

Desde
aquí salimos la mañana siguiente a eso de las 7 de la mañana, por
fin al tan conocido Milford Sound, la idea era la de ir lo mas
temprano posible y coger el primer barco para hacer un
boat
trip

por el Milford Sound que es lo más típico que se hace una vez que
estas allí. Fuimos tan temprano porque todavía no han llegado los
autobuses a esas horas y es más barato. El día amaneció con el día
raso y pudimos ver durante el camino las montañas gigantes que
rodeaban el coche mientras conducíamos, paramos varias veces para
sacar fotos. No había prácticamente nadie en la carretera, teníamos
todo el paraíso para nosotros solos! Nos sentíamos afortunados, es
muy difícil coincidir por aquí con un cielo azul, normalmente
llueve mucho. 

Llegamos
al
Homer Tunnel, un túnel que atraviesa una montañaza, aquí teníamos un semáforo que teníamos que esperar unos 5 minutos, vimos que al lado hay un parking
donde había 3
keas
haciendo
el bandalo en otros coches! Era la primera vez que los veíamos en
Nueva Zelanda, los
keas son unos loros famosos en Nueva Zelanda y son conocidos por ser unos
macarras ya que se suben en tu coche y te empiezan a morder las
gomillas de las puertas, la antena o lo que pillen, son así por
naturaleza, les gusta romper. Aun así nos pareció un pájaro la mar
de simpático y gracioso. No teníamos tiempo para mucho así que nos
fuimos a cruzar el semáforo que estaba en verde. Un túnel bastante
largo, oscuro y cuesta abajo, para nada normal, es muy especial. 

Al
otro lado del túnel tienes otras vistas tremendas y muchas curvas
bajando la colina. Se disfruta tanto conduciendo que la hora que
tardamos hasta llegar al Milford Village se nos fue volando. En el
parking no había casi nadie, eramos de los primeros en llegar, nos queríamos asegurar de una plaza en el barco. Detrás del parking teníamos otra sorpresa, las vistas al

Mitre Peak

(1692m), un monte que es probablemente el que más verás en imágenes
y postales relacionadas con Nueva Zelanda. La vista es preciosa así
que otra sesión de fotos, aguantará la cámara el viaje con tanta
foto? Si lo hace, ya habrá salido rentable jeje.


Desde
el parking nos fuimos andando alrededor del agua hasta llegar al
centro desde donde salen todos los barcos y desde donde se reserva
todo. Hay varias compañías, la más barata es Juicy que cuesta 50$
el primer barco, también esta Southern Discoveries y otro llamado
Real Journeys que costaban 70$ y con desayuno incluido. Para hacerlo
en condiciones y como solo lo voy a hacer una vez en la vida (o
quien sabe) escogimos el de Southern Discoveries que era un poco más
caro pero el barco tenia mucha mejor pinta y no había tanta gente
como para el Juicy. Además, teníamos buffet desayuno en el barco y
el de Juicy solo café o té. Teníamos media hora para esperar al
barco. El sitio es terrible para estar fuera, esta todo minado de
sandflies
que no te dan respiro alguno, así que esperamos dentro del edificio
de reservas. También tenía un rincón con un poco de historia de
Milford y como vivían antiguamente por este lugar. Los primeros
europeos y el paso maori, muy curioso. Me imagino como sería la
reacción de la persona que descubrió un lugar tan bello y salvaje.


El cielo seguía completamente despejado, bien! La duración del
pequeño crucero es de 1h45, nos tomamos el desayuno rápido para no
perder detalle del paisaje y nos fuimos al techo del barco donde
tienes una vista panorámica de todo lo que te rodea. La sensación es
indescriptible, tanta belleza a tu alrededor, desgraciadamente me
estaba acostumbrando a ver tantas cosas bonitas que ya el impacto es
menor, pero aún así no dejo de impresionarme. El agua haciendo
siluetas entre las montañas gigantes haciendo que el barco parezca
un barco de playmobil por lo pequeño que se hace. En las fotos podéis comprobar la escala del barco y de la montaña, el barco es
como una diminuta hormiga. Cosquillas en la barriga y lagrimas casi
saltadas cuando me asomaba por la barandilla al estilo Titanic. Hacía
frío pero eso daba igual, con la taza de café caliente entre mis
manos se estaba bien. El barco para en varios puntos como en una
colonia de focas y varias cataratas donde se pone muy cerca, tanto,
que te mojas.

Otro sueño hecho realidad, había visto documentales
por la tele y era un sueño el poder estar aquí, ahora lo he
disfrutado y puedo contarlo con mucho placer, es algo que tienes que
hacer antes de morir si quieres descubrir lo bello que puede llegar a
ser la naturaleza.

Todavía
quedaban algunos sueños que cumplir por Nueva Zelanda, así que
tras terminar el crucero nos fuimos de nuevo al Mitre Peak para verlo
más soleado y nos fuimos a hacer algunos tracks que nos dejamos por
la carretera esa mañana antes de llegar a Milford. Hicimos el track
llamado
The
Chasm
que
son unos 20 minutos ida y vuelta, bonito pero ya estaba un poco
inmune tras lo que acababa de ver desde el barco. Quedaba todo el día
por delante, el barco lo hicimos muy temprano y nos quedaba tiempo
para hacer un
track
largo, así que cogimos el folleto que viene lo que hay que hacer por
el camino y decidimos por hacer uno largo. El Tutoko Valley, 5 horas
ida y vuelta. El Monte Tutoko es el monte más alto de todo Fiorland con 2723 metros de altura
. El track empezó como el Lake Marian, cosa que nos dio un
poco igual ya que nos parecía divertido, cuando más avanzábamos el
track se iba haciendo más difícil, mojado y peligroso. Tan mojado
que tenía los pantalones chorreando. Había telas de arañas por
todo el camino así que tuve que coger un palo y moverlo delante de
mi para no comer tanta tela de araña, la sensación es muy
desagradable. El camino se iba volviendo más y más difícil, en
muchas partes había fango, pero fango que metía el palo y de hundía
entero, si metía el pie ahí probablemente el fango me llegaría
hasta el cuello así que tenía que ir comprobando cada vez que se
veía un suelo fangoso. Estábamos en un punto que dijimos de volver
pero ya habíamos andado mucho y la curiosidad de ver el final nos
podía y ya después de haber andando tanto y llegados a ese punto
decidimos terminarlo. El camino no daba descanso, escalada por raíces, riachuelos que tenias que pasar por piedras mojadas y verdes
que resbalaban como el hielo, charcos de fango que tenías que cruzar
haciendo malabares agarrándote por los arboles, me sentía como
Tarzán, pero ya no era gracioso, era bastante peligroso. Encima el
camino era todo entero bosque, no había ninguna vista.

La
ida la deberíamos haber hecho en 2 horas y media según lo estimado,
pero ya llevábamos casi 3 horas y media y todavía no habíamos llegado
a ningún lado, bueno si, a un semidescampado con hierbas que nos
llegaban hasta la cintura y pocos arboles aunque suficientes para
taparnos las vistas que eran bonitas pero no mejores que las que teníamos desde el coche haciendo la carretera hacia el Milford.
Decidimos darnos media vuelta en el punto donde había un río
bastante ancho y que no podíamos pasar si no nos quitábamos los
zapatos. Teníamos las comida que nos trajimos para comer tranquilamente cuando llegáramos al final, pero habían miles de
sandflies que nos atacaban si nos parábamos 3 segundos, cayeron unas
cuantas picaduras, imposible evitarlo aún estando de repelente hasta
arriba. 

 El simpático fantale, un pájaro que a veces se pone a seguirte por el camino. Están por todos sitios.

Tuvimos que comer andando y sin descanso después de andar
casi 4 horas en un track que se suponía que tardaba 5 ida y vuelta.
Decepcionados y cabreados volvimos por el mismo camino, la vuelta fue
rápida, ya sabíamos con lo que nos íbamos a encontrar y de la rabia
y la presión que teníamos porque se nos iba a hacer de noche lo
hicimos en apenas 2 horas y cuarto. Eso si, las rodillas destrozadas
por el esfuerzo y el día estropeado, lo unico que nos queda es la
aventura que pasamos, a veces no tiene que ser todo perfecto para
tener una experiencia para recordar, esta es una de ellas. Al volver
vimos el cartel informativo del track donde pone que se tarda 5 horas
ida y vuelta donde habían escrito rallado –
Not
even close

– que quiere llegar a decir algo así como -ni de coña-
Definitivamente Tutoko Valley es para gente que quiere vivir una
aventura y le da igual tener vistas o no, si ha llovido unos días
antes aún mejor :). El día había sido completo, habíamos conducido
por una de las carreteras mas bonitas del mundo, descubrimos al
famoso kea, habíamos hecho un minicrucero por el ya mítico Milford
Sound y habíamos vivido una aventura a lo Indiana Jones por el
Tutoko Valley, suficiente como para caer rendidos en nuestra cama de
la furgoneta en un camping de la carretera de Milford. Nuestra
próxima parada sería Queenstown.

Post anterior del viaje: Nueva Zelanda: Kepler Track, paraíso natural

Siguiente post del viaje:Nueva Zelanda: Queenstown, Arrowtown y Wanaka, en busca de aventura

2 thoughts on “Nueva Zelanda: Milford Sound, soberbio kiwi

  • April 17, 2013 at 9:44 am
    Permalink

    Joe, habéis hecho casi las mismas cosas que nosotros!!!! Y además en el mismo orden que las puse en su momento en mi blog y en el vídeo que te pasé hace unos días. 😀 A disfrutar Queenstown. Por cierto, subid SI O SI a lo más alto de la ciudad usando las góndolas. Una de las vistas más impresionantes de todo el país sin duda (aunque sea en un medio urbano).

    Y otra cosa, no recuerdo el restaurante, pero estaba en el centro de Queenstown y lo reocnocerás porque está en un primer piso y tiene pinta como de los años 50 y el dibujo de una camarera en patines. Bien, allí pude comer EL MEJOR SANDWICH QUE HE PROBADO EN MI VIDA. Era de carne de cerdo con remolacha y nosequé de manzana. No sonaba bien pero te aseguro que uno de los motivos para volver allí es volver a comer ese pedazo de sandwich, jajajaj.

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    • April 19, 2013 at 5:48 am
      Permalink

      Gracias por los consejos pero llegan un poco tarde. Como verás por mi twitter andamos ya por la isla norte de Nueva Zelanda, en Rotoura para ser exactos. Los post van bastante retrasado de por donde vamos actualmente (en Queenstown estuvimos ya hace un mes)
      No comí ese sandwich pero me comí una de las mejores hamburgesas que jamás he comido, el sitio se llama Fergburger, ya lo verás en el siguiente post sobre esta ciudad. Saludos!!

      Reply

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