Estados Unidos: San Diego, un viaje con olor a marihuana

Nos despedíamos de Amit, el que fue nuestra primera experiencia couchsurfer, muy positiva por cierto. Nos dejaba en la misma parada de autobús de Flyaway en Hollywood, autobús que se dirigía hacia el aeropuerto de Los Ángeles (LAX). Esta vez no para coger ningún vuelo, si no para recoger nuestro coche alquilado, un coche que nos acompañará durante un par de meses por la costa oeste de los Estados Unidos. Lo contratamos con la empresa Dollar, desconocida para nosotros pero con unos precios muy competentes (digamos los más bajos). El coche nos salía a 22 y pico $ al día, ¡una ganga!

Al llegar a la oficina nos llevaron a donde se encontraban los coches, podíamos elegir el que quisiéramos de entre una larga fila, todos compactos como habíamos reservado aunque más pequeño de lo que pensábamos. Cuando ya elegimos el nuestro y empezábamos a meter nuestras mochilas en él, una de las trabajadoras, afro-africana ella (me encanta el acento que tienen) al vernos con poco espacio y preguntarnos a donde y como íbamos a viajar, nos ofreció uno de los coches de una categoría más grande. Nos lo ofrecía sin coste adicional alguno pero tenía una pequeña condición, el coche olía a marihuana que echaba pa’atrás, un olor que nos acompañaría unos cuantos días. Anyway, no problem! Un coche más grande nos venía de maravilla ya que con el pequeño casi ni cabían nuestras mochilas, era demasiado pequeño para tanto tiempo. Comienza elroadtrip… ¡con olor a marihuana!


En la primera parte del viaje nos concentraríamos en el sur de California, donde se encuentran sus desiertos más salvajes y donde el invierno es muy suave, perfecto para huir del frío invernal de las montañas y perfecto para acampar sin pasar frío. Pero antes de ir a los desiertos queríamos pasar por San Diego. Unas compras en el supermercado para tener una base de comida por aquí y unas compras de material para acampar en el conocido Walmart por allá, como una hornilla a gas y utensilios varios para poder cocinar, nos íbamos a ahorrar una pasta de esta manera.

Por la costa californiana!

El trozo de costa entre Los Ángeles y San Diego es una pasada, sobre todo por el lujo que se ve mientras vas cruzándo su autovía. Como por ejemplo algunas mansiones que están metidas en el mar, con sus barcos privados y su muelle privado que te hace echar las manos a la cabeza o resorts gigantes lujosos frente al mar, por no hablar de los coches de altísima gama que se pasean ante tus naries, y nosotros creyendo que teníamos un cochazo. También destacar el amor al surf por esta costa, como ya vimos en la Gold Coast de Australia, el surf aquí es una forma de vida.

Surferos californianos

Laguna Beach, el lujo californiano


El tiempo veraniego invitaba a parar en uno de los pueblos costeros que nos íbamos encontrando, elegimos parar en Laguna Beach, un lugar con una playa preciosa y con un ritmo de vida que me recordó al de mi Costa de Sol. Mucha gente en la playa aunque poca metida en el mar, lo típico que metes hasta los tobillos y te da un dolor que te duelen hasta los dientes, todo no podía ser perfecto.

Un lugar de vacaciones de muchos estadounidenses que escapan del frío invierno del interior.

Las bonitas vistas de Laguna Beach
Sensación de vacaciones en Laguna Beach
Laguna Beach beach

Se nos hacía tarde y pensamos en ir a un camping que se encuentra a medio camino entre Laguna Beach y San Diego, para nuestra sorpresa nos encontramos que el camping estaba lleno hasta los topes. Mierd@, no nos lo habíamos esperado a estas alturas del año y encima siendo entre semana. Una cosa que no me ha gustado nada de la costa californiana es de la escasez de campings, dificultando mucho acampar y por lo tanto dormir económicamente, una pena!

Caaaalifornia looovee

No tienes plan B así que decides que lo mejor es buscar algo en San Diego a través de nuestro móvil. No es barato pero encontramos un motel cerca del Old Town de San Diego que estaba muy bien por unos 40 y pico dólares, uno de la cadena Days Inn, por encima de nuestro presupuesto pero que aguantaríamos un par de noches ahorrando en otras cosas, o esa es la intención. Tras perdernos un buen rato buscando el hotel por estar sin batería en el móvil y por lo tanto sin GPS, llegamos al motel, uno de esos al más puro estilo de las películas americanas, tenía muchas ganas de dormir en uno de estos moteles, me parecía algo surrealista que estuviéramos en uno de ellos en esos mismos instantes, de nuevo te sientes como en las películas.


De camino al hotel de San Diego, oh no! (está movida lo sé, solo quieroa mostrar la locura de tráfico de por aquí)


Old Town San Diego, el nacimiento de California


Al día siguiente empezamos con el Old Town, a un paseo de nuestro hotel pero por un camino bastante sospechoso pasando debajo de puentes y muy solitario, pasamos y vimos gente rara así que decidimos que para volver ya de noche cogeríamos un autobús desde el centro de San Diego, nunca se sabe con lo que te puedes encontrar.

De Old Town se dice que fue lugar de nacimiento del estado de California (no sé si el dato es correcto) y por lo tanto de la ciudad de San Diego. Un lugar muy acogedor y evidentemente con mucha influencia mejicana, por unos momentos te sientes como si estuvieras en Méjico. Tras darnos una vuelta vemos que en el centro de visitantes ofrecen tour gratuitos y coincidía que empezaba en unos instantes. Una mujer con antepasados mejicanos pero con un español regular nos explicaba en términos generales la historia de San Diego y de California, como todos bien sabéis con aires españoles. Aprovechamos que estamos por unos instantes en Méjico para comernos unos tacos, puro vicio. San Diego es una ciudad fronteriza con Méjico que queda a tan solo unos minutos de Tijuana, ¡vaya tentación que nos dio de ir!

Al estilo wild wild west


Downtown San Diego



Desde allí nos fuimos al Downtown (centro de la ciudad) en su trolly (una especie de tranvía), nos sale a cuentas comprar un pass que cuesta unos 5 dólares ya que sirve para el autobús también. El Downtown de San Diego es un lugar moderno, con sus barrios diferentes. Uno de los más conocidos es su Gaslamp District, un grupo de calles con muchos bares super-acogedores y tiendas lujosas, con su arquitectura victoriana y una vida nocturna afamada. A la vista se encuentra el estadio del famoso equipo de béisbol de Los Padres de San Diego.

Welcome to Gaslamp

Desde Gaslamp nos dirigimos al lugar donde se concentran sus rascacielos, un lugar al que siempre me gusta ir, me encanta mirar hacia arriba y sentirme como una hormiga. Hay lugares como el museo de los bomberos que hubiéramos visitado de no ser de su precio, tiene que ser curioso.


Cerca de allí se encuentra Little Italy, un cartel te da la bienvenida mientras ves banderas italianas ondear y restaurantes italianos ofreciendo pizza y pasta por todos sitios. Una comunidad de italianos, quizás de varias generaciones, que dan vidilla a esta ciudad. Aunque lo que más nos atrae del centro de esta ciudad es su largo paseo marítimo al que accedemos a través de Little Italy.


El barrio italiano de San Diego
Vistas del downtown

Por su paseo pasamos a través de altas palmeras californianas, pegado al mar y con un tiempo espectacular, el sol está cayendo y el calor que hacía se convierte en una brisa marítima de lo más agradable. Pasamos por otro museo-barco muy famoso de San Diego que también dejamos de lado por su alto precio. Siguiendo hacia el sur te encuentras con un barco de inmensas dimensiones de la marina estadounidense, un mastodonte portaviones lleno de banderitas de EEUU. Por allí te encuentras con una estatua grandísima que representa a la marina despidiéndose de su pareja con un gran beso, imposible no sacarse una foto con ella. El cielo se pone naranja, comienza el show de la caída del sol, tiempo de sentarse ante el mar y disfrutar.

Atardecer de película
Cae la noche el la costa de San Diego
Haciendo el mono
Puerto de San Diego

Parque Balboa


Dejamos lo mejor para la mañana siguiente y para nosotros no es su famoso zoológico, si no su Parque Balboa, sin duda lo mejor de todo San Diego. Llegamos temprano, cuando no hay casi nadie y todo está cerrado aún con lo que aparcar cerca nos va fácil. El parque Balboa es un lugar en el se concentra una gran cantidad de museos (15 para ser exactos), algunos realmente interesantes y edificios de exquisita arquitectura además de jardines botánicos varios. Es el parque cultural urbano más importante del país y de los más importantes del mundo. Un lugar en el que podría estar dando vuelta durante un par de días si quieres visitar todo, nosotros decidimos dedicarle medio día ya que no queríamos gastar nuestro apretado presupuesto en ver museos, aún así pudimos visitar dos de ellos que son gratuitos (aunque te sugieren una alta donación). Visitamos su ”jardín” de cactus, un mar de cactus que es la antesala de lo que nos vamos a encontrar en los desiertos, visitamos también su jardín botánico cubierto en el que hay un bonito ”lago”.

Preparamos todo para adentrarnos en los desiertos, estábamos listos para estrenar nuestra tienda de campaña y ponernos en contacto directo con la naturaleza, teníamos muchas ganas de ver cosas nuevas. Empieza la esperada ruta de los desiertos…

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