Visitando lugares increíbles del estado de Washington

Poco tiempo y muchas opciones. Así nos sentíamos una vez qur llegamos a
Olympia (la capital del estado) tras visitar Olympic National Park durante unos
intensos días. Las opciones que barajábamos eran múltiples y la cosa quedaba
entre visitar North Cascades NP, Mount Baker, Mount Rainier NP y Mount St
Helens National Volcanic Monument
disponiendo 
tan solo de 3 días. Gracias a la ayuda de un voluntario de la oficina de
turismo de Olympia decidimos ir a por los dos últimos y terminar la ruta
volviendo a esta ciudad para vivir sus fiestas más importantes del año, a eso
se le llama estar en el lugar y tiempo apropiado.

El primer destino sería Mt Rainier National Park, un parque nacional
situado al sureste del estado de Washington que tiene como protagonista a este
gigantesco monte que sobresale de la tierra como si fuera un rascacielos en una
ciudad plana. ¿Y si te digo que Mt Rainier es uno de los picos más altos del
mundo? La prominencia que hay desde la base hasta el pico de la montaña es de
los más elevado de nuestro planeta situándose en el puesto 21 de picos más
altos, también es el volcán más alto de todo América. Si te has planeado subir
el Mt Rainier desde sus faldas más bajas… suerte con ello. Llegando por la
highway y todavía a muchos kilómetros te encuentras de sopetón ante él, una
vista que parece irreal que te hace decir: ¡wow! 

En esta época del año, el monte en sí está completamente bajo una capa
de nieve pero la carretera que te lleva a lo más cerca de él la pillamos recién
abierta y libre de nieve para la temporada de primavera-verano. Por fin
empezábamos a poder hacer carreteras que se cierran en invierno, ya nos
quedamos con las ganas de hacer algunas en lugares como Bryceo Yosemite algunas semanas atrás.  Esta carretera en
concreto nos llevaba hasta Paradise, un pequeño poblado vacacional situado en
el lugar mas alto del parque, la idea de conducir hacia un lugar llamado
Paraíso molaba mucho. Al llegar te das cuenta de que el nombre es muy
apropiado, un paraíso para todo aquel amante de la naturaleza y de los paisajes
panorámicos.

La única parte negativa fue que las mejores rutas de senderismo que se
encuentran en todo lo alto solo eran accesibles con equipo de raquetas de nieves
ya que la nieve estaba muy suave y solo con botas de hiking sería una difícil y
peligrosa aventura, no nos lo recomendaron para nada en el centro de
información de Paradise. No nos podíamos permitir el coste del alquiler de las
raquetas de nieve así que nos limitamos a caminar sobre la nieve por un sendero
donde había mucha gente. Con nuestras botas, fuimos por un camino que nos
llevaba a unas vistas más cercanas del pico del monte y de los alrededores. El
día era claro y soleado, el monte se mostraba tal y como es y eso en el estado
de Washington
no es que ocurra cada día, es un estado muy lluvioso (sobre todo
el oeste). No me imagino estar en este lugar en un día nublado sin la presencia
del monte, ¡no sería lo mismo!

Desde lo alto vimos a gente bajar en sus skis, vaya envidia que nos
daban. Nos conformaríamos tras un par de kilómetros, ya no era seguro seguir
con nuestras botas así que decidimos bajar hasta el coche y dormir en nuestra
minivan en un parking de por allí. Subir al pico del Mt Rainier es posible pero
no es fácil de conseguir el permiso, hay que hacerlo con mucha antelación y es
una proeza que pocos consiguen, muchos son los que fracasan en su intento. El
tiempo en este monte es muy impredecible y es común que te impida conseguirlo.

Nuestra minivan donde pasabamos las noches

Al día siguiente decidimos hacer alguna ruta más abajo donde la nieve es
escasa y donde no íbamos a tener problemas para caminar. Hicimos unos 10
kilómetros hasta un valle con unas vistas muy extensas de la montaña y de los
alrededores. Para llegar allí tuvimos que atravesar un largo tramo de parches
de nieve que hizo que disminuyera a la mitad nuestro ritmo. Fue un buen sendero
para explorar un poco la flora y fauna del parque que todo el mundo puede
hacer, no tenía un desnivel importante.

Esa misma tarde decidimos poner rumbo al siguiente destino, conduciendo
algo así como un par de horas hacia el sureste. St Helens (Santa Helena) es un
lugar similar a Rainier pero a la vez diferente, muy diferente. El concepto de
monte gigante en solitario es el mismo pero la historia y la forma del monte es
otra cosa. El volcán St Helens ha sido un volcán que ha cambiado el ecosistema
de kilómetros a la redonda debido su entrada en erupción en el año 1980, una
erupción que causó estragos en la zona cobrándose algunas vidas humanas e
innumerables vidas animales. Es algo que ocurrió en mayo de 1980 y todavía está
reciente en la población de incluso mediana edad. La vista del Mt St Helens es
asombrosa, a mi parecer más que el Rainier. Es espectacular ver su pico
colapsado y ver sus alrededores carentes de árboles en un paisaje desolador
provocado por la erupción. 

Uno de sus muchos miradores por la carretera

Detrás de esta catástrofe existen historias como la de David A.
Johnston
, un chico vulcanólogo de la universidad de Seattle que estudió el
volcán durante meses y el cual predijo lo que iba a pasar salvando así muchas
vidas, días antes de la tragedia. Este chico fue uno de los pocos que
consiguieron culminar su pico por aquel entonces. En su afán por el volcán, sus
estudios y su cercanía, fue junto a otros 74 uno de los que perecieron en aquel
trágico día. David fue sepultado bajo una capa de ceniza caliente que le
provocó la asfixia hasta su muerte. También tenemos la historia de Harry
Randall Truman,
un hombre de 83 años que renegó abandonar su casa durante la
erupción a pesar de la presión de los oficiales.

    -Voy a quedarme aquí y te voy
a contar el por qué, mi casa y mi vida pertenecen a este lugar.

    -Mi mujer y yo hemos prometido
durante años y años que nunca abandonaríamos Spirit Lake, nos encanta. Es parte
de mi y yo soy parte de esa montaña.

Tras la erupción, su casa fue sepultada por una avalancha de barro y
nieve con él en su interior.

Al contrario de Rainier, en este lugar si había una carretera que estaba
cortada por estar todavía con nieve así que no pudimos conducir hasta lo más
profundo del parque. Sin embargo, pudimos hacer una ruta al día siguiente con
las expectativas de disfrutar de unas mejores vistas del paisaje y del monte en
sí. Expectativas que se cumplieron ya que durante la ruta de senderismo que realizamos
pudimos disfrutar de unas vistas únicas y para nosotros solos. Debido al mal
tiempo no pudimos hacer una de las largas que incluso te llevan hasta un
mirador muy cercano hacia su cráter. El monte se tapó por completo de nubes y
decidimos poner punto y final a nuestra visita. Con una lluvia persistente
llegamos a Olympia, preparados para vivir de cerca sus fiestas más famosas.

Ahora lo ves

Ahora no lo ves

Dejó de llover y aprovechamos para visitar el Washington State
Capitol
tan reconocible parecido a otros tantos del país. Este lugar está
rodeado de grandes edificios y zonas verdes para echar un buen rato. Para
visitar su interior, el mismo personal del edificio, ofrece tours guiados y
gratuitos al cual nos apuntamos. Es una hora en la que te llevan al interior de
habitaciones como la cámara de diputados entre otras muchas. Información muy
completa y curiosa para aprender un poco sobre la manera de gobernar que tienen
por los Estados Unidos.

Nuestro guía por el edifciio
Interior del State Capitol de Washington
Los jardines del exterior

Cuando iba llegando la hora nos fuimos a su downtown para empezar a
vivir la gran fiesta. Dos veces al año se celebra esta fiesta llamada
Procession of the Spieces“. Una fiesta muy rara para la que la
mayoría de los habitantes de Olympia y alrededores salen a la calle a
celebrarlo. Muchos de los negocios abren sus puertas con galerías de arte, con
eventos de música, talleres de manualidades o simplemente exponiendo sus
productos con algo para beber y picar. Sus calles se llenan de puestos de
comida y gente pa’rriba y pa’bajo haciendo tiempo y esperando el momento cumbre
del día. Ya con la oscuridad en lo alto empieza la procesión con gente que han
creado unos muñecos con luz con los que van por las calles de la ciudad. Mucho
ruido, música y alboroto con estos “muñecos” que han sido creados por
ellos mismos. Sinceramente, no le veo mucho el sentido a esta procesión pero
ese punto de rareza y locura es lo que lo hace especial.

 

Pero la procesión más importante de las fiestas se hace al día siguiente
a medio día cuando mucha más gente se reúne con sus trajes y creaciones que
exponen en una nueva procesión. Gente vestida de animales o plantas en grupos
que celebran con música y bailes esta procesiones de las especies. Fue de esta
forma con la que mejor conocimos a la ciudad de Olympia. Un lugar que nos
pareció acogedor e ideal para echar un día, bastante diferente a su hermana
mayor, Seattle.

Nuestra última noche aprovecharíamos para reservar alojamiento con HundredRooms para obtener un buen precio y así descansar del viaje y organizar un
poco lo que íbamos a hacer en nuestro segundo gran destino, ¡nos vamos pa’
Canadá!

Para ello teníamos que tomar un estúpido vuelo entre Seattle y
Vancouver,
una distancia de apenas un par de horas en coche. El caso es que
para entrar Estados Unidos nos pedían un vuelo de salida del país, fue por eso
por lo que lo compramos.

El vuelo era con Alaska Airlines, mientras esperábamos sentados en la
puerta de embarque nos pasó algo difícil de creer. Al parecer había overbooking
y la mujer de puerta de embarque abrió el micrófono para ofrecer una oferta
irrechazable para nosotros.

– Ofrecemos un bono de 400$ y otro de 25$ para aquel que se ofrezca para
tomar el siguiente vuelo dentro de 4 horas, tenemos dos plazas.

No terminó la frase cuando nosotros ya nos levantamos hacia el mostrador
a llevarnos el premio gordo. Por esperar 4 horas en el aeropuerto nos
llevábamos un total de 800$ más otros 50 para comer tranquilamente en el
aeropuerto. ¿Quién puede decir que no?

Tras 4 horas que pasaron volando ya estábamos de verdad subidos en un
bonito vuelo que nos llevó a la ciudad más importante del oeste de Canadá.
¡Vancouver nos esperaba!

Post anterior del viaje: Ruta de 4 días por la península de Olympic National Park, Washington

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