Visitar el volcán Pico do Fogo (Cabo Verde)

Elegir isla en Cabo Verde no es tarea fácil, lo sé, lo he comprobado en mis propias carnes. Todo depende de lo que busques. ¿Buscas playas de arena blanca para bañarte a gusto? Fogo no es tu isla. ¿Buscas uno de los volcanes más espectaculares del planeta? Yes, has dado con la isla perfecta. Bienvenido a la impresionante isla volcánica de Fogo y su Pico do Fogo.

Llegar del aeropuerto a Pico do Fogo

Siguiendo con el artículo anterior que escribí sobre Praia, la coqueta capital caboverdiana situada en la isla de Santiago. Tomamos un vuelo muy muy corto de la compañia Binter que nos dejó a las afueras de la capital de la isla de Fogo, Sao Filipe. Como el tiempo era limitado y el objetivo claro, desde el mismo aeropuerto buscamos transporte para llegar a Chã das Caldeiras, un pueblo situado en las mismas caldera del volcán Pico do Fogo, digamos que es “el pueblo” base para visitar el volcán. Por suerte, nos encontramos con una pareja de holandeses que también se dirigían del aeropuerto hacia el volcán directamente, así que compartimos el gasto del taxi. El trayecto sería de una hora, más o menos.

La isla pintaba totalmente diferente de lo que vimos en la isla de Santiago. Esta isla era completamente volcánica, estilo Lanzarote pero más salvaje si cabe y mucho menos explotado, ¡menuda sensación! Al ser una isla un poco olvidada entre viajeros, el turismo todavía no ha llegado en masa a este lugar, seguramente pronto lo haga. Espero que no haga muchos estropicios de este maravilloso lugar.

Chã das Caldeiras

El paisaje desde el taxi era simplemente espectacular, era como estar en otro planeta diferente al nuestro. El taxista nos hizo el favor de hacer algunas paradas para admirar tal paisaje y sacar alguna foto que otra.

El volcán de Fogo, que da nombre a la isla, se encuentra situado en el Parque Nacional de Fogo, donde está el diminuto pueblo (aún medio sepultado por una erupción que hubo no hace tanto, hablaré más sobre ello). Este pueblo se llama Chã das Caldeiras.

En el pueblo no separamos de los holandeses, que pernoctarían en otro lugar. Nosotros nos quedamos en Casa Marisa 2.0, un hotel peculiar construido sobre las lenguas de lava con vistas hacia el majestuoso volcán Pico de Fogo (2829 m). ¡Menuda pasada! Ya solo por esa vista había merecido la pena todo el trajín vivido. He visto muchos volcanes impresionantes en mis viajes como el Stromboli en Italia, el Fuego en Guatemala o el Santa Elena en el estado de Washington, el Taranaki en Nueva Zelanda… Sin embargo, este es de lo más impresionantes que jamás he visto. El cono se formó en una erupción en el año 1680, que hizo a sus habitantes mudarse a la isla vecina de Brava. Las fotos hablan por si solas.

El majestuoso Pico do Fogo
Las casitas de nuestro hotel Marisa 2.0 (las caras, nosotros estábamos en otras más baratas)

Nos quedaba dia por delante, así que lo dedicamos a visitar el pueblo (nuestro alojamiento se encontraba un poco alejado) y a visitar los alrededores con una pequeña caminata. El pueblo tiene una pinta desoladora. En el 2014 sufrieron una catastrofe con la erupción del volcán. Una erupción que provocó estragos, enterrando 120 hectáreas de campos de agricultura, 229 casas de las 234 que había y dejando a 1000 personas sin hogar, entre todas las desgracias, al menos no hubo que lamentar ninguna víctima mortal. El pueblo se está recuperando desde entonces gracias a apoyos externos, pero todavía se pueden ver las casas enterradas y se palpa el desastre que los locales sufieron en sus propias carnes. Una historia espeluznante. ¿Vivirías tranquilo en las mismas faldas de un volcán como este? YO, NO.

Casas enterradas por la lava
Edificio comido por la lava

Comimos en el que probablemente sea el único sitio para comer de todo pueblo y disfrutamos de las vistazas de tal paisaje que nos tenía con la boca abierta.

Desgraciadamente, el gemelo de Cris se resintió (tuvo una rotura no hace tanto) con lo que subir a la cráter del volcán Pico do Fogo se puso complicado. Trata de una caminata se requiere plenas condiciones físicas y en ese plan no era plan. 🙂

Haciendo perroamigos por el camino

Por la noche, tras disfrutar de un cielo estrellado en la terraza de nuestro alojamiento, nos fuimos dormir con un pequeño problema. Nuestra habitación era un horno y no había aire acondicionado. Y es que, el suelo está caliente por la actividad volcánica, es una pasada. Es como calefacción natural, en tus pies puedes sentir el calor que desprende. El alojamiento está construido sobre la lava y eso se nota mucho. Dormimos con las ventanas abiertas de par en par y con un ventilador que solo hacia mover el aire caliente. ¡No fue una noche muy placentera!

A la mañana siguiente nos fuimos temprano para evitar las horas de más calor y nos dirigimos entre lava hacia un cráter que hay pegado al volcán de Pico do Fogo. La caminata es de 9 km y los puntos más atractivos son el pico Portela y el cráter de mismo nombre que se originó con la fatidica erupción de 2014. No era subir al Pico do Fogo pero fue una caminata ESPECTACULAR. Un paisaje lunar que haces sobre lava seca para luego seguir por arena negra volcánca, acabando en un espectacular cráter donde se pueden distinguir los diferentes colores de los minerales, sobre todo el amarillo del azufre y oler el carácteristco olor a crater, como a huevo podrido. Fue una caminata que disfrutamos muchísimo y que a pesar del maltrecho gemelo de Cris, pudimos completar sin problemas.

Caminando entre lava

Tras la caminata, nos fuimos a ducharnos y a relajarnos con un buen vino de Fogo que compramos en un local del pueblo. Vino dulce hecho allí mismo que nos supo a gloria. También nos dedicamos a beber café de la isla de Fogo, el cúal es una auténtica delicia. Por supuesto, compramos café para llevarnos a casa, una pena que no pudieramos llevarno vino a casa, como de costumbre, solo íbamos con equipaje de mano.

Fueron dos días de los que pudimos disfrutar como enanos de los maravillosos y desoladores paisajes que ofrece este volcán único en el mundo, del que antes de comprar mi billete de avión a Cabo Verde, desconocía su existencia. De aquí nos llevábamos una de esas experiencias viajeras que se guardan con cariño para toda la vida.

Muy temprano, salía el transporte público que llega hasta la capital de la isla, Sao Felipe nos esperaba… y eso da para otro post.

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