16 de mayo de 2013

Nueva Zelanda: Karamea y Opara Basin, visitando lugares recónditos del país



Si hay un trozo del que todos se olvidan en la costa oeste de la isla sur de Nueva Zelanda, ese es el trozo de carretera que va desde Westport hasta el fin de la carretera hacia el norte a 96 km. El lugar se llama Karamea, una carretera que queda siempre en el olvido y un lugar donde descansamos por un tiempo de turistas, no es especialmente turístico pero es un lugar con muchos secretos y bellezas guardados. La carretera como pasa con la de Jackson Bay en el otro extremo sur de la carretera es una carretera fuera del itinerario y para ir allí hay que hacer bastantes kilómetros para ir y volver además de tiempo del que los turistas suelen escasear los cuales eligen otros puntos más turísticos y conocidos.
Nosotros llegamos desde Westport, decidimos ir porque teníamos que hacer tiempo antes de cruzarnos con unos amigos belgas que habían venido a Nueva Zelanda a pasar 3 semanas de vacaciones y habíamos elegido como punto de encuentro la localidad de Murchinson para cruzarnos y pasar una tarde juntos, no muy lejos de Nelson, ellos venían desde el norte. Teníamos 3 días para aprovechar la carretera de Karamea y descubrir los secretos que dicen que tiene guardados.



La ida la hicimos con un tiempo muy feo y lluvioso con lo que no pudimos disfrutar mucho del viaje y del paisaje costero que ofrece este trayecto, era ya casi por la tarde. El camino tiene muchísimas curvas y hay que pasar un puerto de montaña bastante alto, que con las curvas sin descanso y con la lluvia se hizo un viaje bastante pesado. Ya en Karamea lo que hicimos fue buscar un sitio para dormir en la furgoneta, este fue en un camping en Karamea mismo, pero no un camping cualquiera, en realidad era un campo de criquet como ya nos pasó en un camping en Wanaka. El criquet, como en toda colonia inglesa, es uno de los primeros deportes en el país junto al rugby. Cuando no hay partido o entrenamiento aprovechan para sacarse un dinero y utilizarlo como un camping. Nos salió muy barato, algo así como 7 dólares por persona y noche, muy barato si lo comparamos con otros que tienen prácticamente los mismos servicios y cuestan el doble o triple o los de DOC que solo suelen tener un baño maloliente.

A la mañana siguiente nos dirigimos a Oparara, unos pocos kilómetros más al norte que es lo más famoso que tienen por aquí para ver, la zona se llama Oparara Basin. El camino para llegar allí se puede decir que fue la peor carretera de tierra que habíamos hecho en Nueva Zelanda, y mira que habíamos hecho por toda la isla. Esta superaba con creces a todas las demás, todavía me pregunto como no rompimos el coche por el camino con tanta piedra y agujero, la carretera daba autentica pena, supongo que por las lluvias que hubo pero no está nada cuidada. Por el camino vimos esta señal de tráfico.



El blue duck -o whio en maori-  es un pato muy especial en Nueva Zelanda (sale en los billetes de 10 dólares de Nueva Zelanda) que hace un sonido precioso y que por desgracia esta en peligro de extinción y es muy difícil de ver una ve más por la culpa de introducción a Nueva Zelanda de animales mamíferos como el armiño y ahora tiene un plan para poder recuperar a este animal y evitar su desaparición. Se distinguen bien porque tienen los ojos amarillos y un graznido muy diferente. Por aquí suele haber aunque no tuvimos la suerte de verlo ni oírlo, solo lo pudimos oír cuando dormimos con la tienda de campaña en el Kepler Track unas semanas atrás.



En fin, llegamos con la furgoneta viva. Una vez allí tienes muchos carteles informativos sobre las caminatas, los arcos y las cuevas que hay por la zona, muy interesante los carteles que ponen siempre con información, También tienen baños y mesas para comer, todo muy bien montado y parecía que muy nuevo, no concordaba con la carretera que acabábamos de hacer.



Oparara es una zona con formaciones de piedra caliza muy interesantes, existen unos arcos muy famosos y de los más grandes en toda Australasia. Otra de las cosas curiosas que hay por aquí es el color del agua que llevan los riachuelos de un color totalmente marrón/rojizo, no es que este sucia, el agua es muy pura y tiene ese color por el dióxido de carbono. Es gracioso cuando abres el grifo del baño que hay y sale de ese color o cuando tiras de la cisterna y parece que la orina no se ha ido, me pasó a mi, luego me di cuenta de que era del agua que utilizan que tiene ese color.





La primera caminata fue para ver el Oparara Arche, un arco formado de piedra caliza bastante espectacular, el camino hacia este arco también es muy bonito, todo tan verde y frondoso, esto se encuentra en pleno Kahurangi National Park. El arco tiene 37 metros de alto, 49 de ancho y 200 de largo, tremendo... Este parque natural es famoso por tener uno de los Great Walks de Nueva Zelanda, el Heaphy Track que no hicimos.





Lo siguiente en ir a ver fue otro arco más pequeño pero que nos gustó más que el otro, es conocido como Moria Gate Arche y tiene 8 metros de alto, 28 de ancho y 46 de largo. Para llegar a este arco hay que ir a través de una cueva, es un lugar precioso y era lo que más me gustó de todo si tuviera que elegir. Después en el mismo sendero había un lago espejo llamado Mirror Tan, en el que se ve perfectamente reflejado en el agua toda la vegetación de alrededor. Estaba mereciendo la pena el camino tan malo que hicimos, menos mal.






Otra cosa para ver por aquí son cuevas, en especial dos que están cerca de la carretera y a las que se llega fácilmente. Hay que llevar linterna si quieres ver algo. Son cuevas muy grandes pero cortas, muy accesibles y donde te encontraras con wetas y arañas de cuevas, los wetas son unos insectos muy especiales de los que los kiwis están muy orgullosos. Es uno de los insectos más antiguos del planeta del que se han encontrado fósiles de 180 millones de años de antigüedad. También son conocidas por la famosa worshop de Weta que se pusieron el nombre de este insecto, los cuales han creado películas como el Hobbit, la saga del Señor de los Anillos o Avatar. Las arañas que hay por estas cuevas también son de las primeras arañas autenticas que existen. Vimos muchas de ellas y en las cuevas se pueden ver los huevos colgando por ahí, da bastante grima. Teníamos que ir mirando por todos lados para evitar una sorpresa con un bicho de estos.


Hay otra cueva que solo se puede ir con un tour organizado soltando muchos dólares así que lo dejamos y nos fuimos de vuelta a Karamea, al camping del campo de criquet. Tiene de todo así que nos relajamos e hicimos bien de comer, era un salón cocina y baño para nosotros solos, no había nadie allí, era como haber alquilado una casa para nosotros pero durmiendo en la furgoneta. En Karamea mismo se puede hacer poco, algunas caminatas que hicimos por un estuario para ver muchos pájaros y una playa en la que nos relajamos. Había sandflies pero no tantas como más al sur, había momentos en los que nos dejaban tranquilos y poder disfrutar sentados en la arena de una playa bonita sin sandflies, lo echábamos de menos estar libres de sandflies, no os imagináis lo molestas que son.


Poco más hicimos ese día, dando vueltas por Karamea, leer y disfrutar de un lugar hermoso.
Al siguiente día nos fuimos ya de vuelta y fuimos parando por sitios antes de ir para Murchison. Uno de los sitios que nos recomendaba la lonely planet era el Charming Creek que por su nombre parecía bonito. Una caminata de 3 horas si no recuerdo mal de la que hicimos una solo. Nos dimos la vuelta porque nos parecía aburrida, totalmente plana y se nos hacia eterna. Solo es buena para quien le interese la historia de este sitio. El sendero va por una via de tren antigua que utilizaban hace muchos de años para minería y por el camino tienes maquinas que se conservan todavía además de carteles informativos.





Nos fuimos por Westport donde hicimos unas compras y partimos hacia Murchison donde pasamos una tarde-noche muy agradable con ellos contándonos las batallas de Nueva Zelanda, ellos acababan de hacer el Abel Tasman Track que íbamos a hacer nosotros en unos días y venían flipando, así que íbamos con mucha ilusión esperando nuestro momento Abel Tasman. El siguiente destino sería volver a la costa este, a Hanmer Springs.


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